Una estrella de la Fórmula 1 rechaza el jet privado y se va tan tranquilo en bici al Gran Premio
No todos se gastan el dinero en un avión privado.

Cuando los pilotos de Fórmula 1 cumplan el jueves sus primeros compromisos con los medios en Singapur, habrá entre ellos un hombre cuya preparación para el fin de semana habrá sido muy distinta a la del resto de la parrilla. Mientras casi todos sus compañeros hacen el trayecto desde Malasia acomodados en el asiento de cuero de un jet privado, Valtteri Bottas ha decidido no subirse esta vez al avión.
El finlandés de 37 años se dirige al próximo Gran Premio de una forma prácticamente inédita en la categoría reina moderna y comparte día a día con sus seguidores en las redes sociales un viaje en el que debe recorrer cientos de kilómetros con una hora límite muy presente.
De Malasia a Singapur por caminos de gravel
Poco después de que terminara el Gran Premio de Baréin, trasladado a Malasia por la inestable situación de seguridad en Oriente Medio, Bottas se subió a la bicicleta para recorrer por sus propios medios los más de 350 kilómetros hasta Singapur. Su carrera, por cierto, había acabado pronto: el piloto de Cadillac sufrió un accidente en una prueba caótica y pudo ponerse en marcha con su plan de viaje alternativo sin demasiados preámbulos.
No lo hace solo, ya que su novia, Tiffany Cromwell, lo acompaña durante todo el recorrido. La australiana es una ciclista profesional que también representó a su país en los Juegos Olímpicos y fue campeona nacional de gravel. La pareja ha descartado expresamente la autopista para adentrarse en caminos de tierra y pistas de gravel, lo que hace que el viaje sea bastante más exigente de lo que sugiere la distancia sobre el papel. El lunes, en la segunda jornada del viaje, recorrieron 161,91 kilómetros en casi seis horas.
Bottas comparte con frecuencia imágenes del trayecto en sus redes. En una de esas publicaciones, el finlandés escribió: "Tomando el camino menos transitado (y quizá también uno algo más largo)". Más tarde, en un vídeo en el que pedalea de noche por una carretera desierta, añadió: "Sí, voy en bici a Singapur. Por los caminos de gravel menos transitados, con mi nueva Canyon Grail CFR. Nos vemos allí".
Debe llegar a su destino como muy tarde el jueves, ya que ese día está obligado, como el resto de los pilotos, a comparecer ante la prensa.
El Mundial de gravel tendrá que esperar
A quienes hayan seguido la vida privada de los pilotos de F1 en los últimos años no les sorprenderá demasiado esta aventura, porque Bottas se ha convertido en un ciclista de gravel de lo más serio desde que empezó su relación con Cromwell. El pasado verano disputó en Chequia una prueba clasificatoria en la que terminó quinto en su categoría de edad, un resultado que le dio una plaza para el Mundial de gravel. Sin embargo, el campeonato coincide exactamente con el fin de semana de la carrera de Singapur, por lo que el finlandés se ve obligado a renunciar a su participación.
No es la primera vez que se clasifica de esta manera. En 2024 también consiguió una plaza gracias a un sexto puesto en su categoría de edad en la Swartberg 100 de Sudáfrica, una prueba de gravel de 170 kilómetros que encajó en un fin de semana libre entre dos Grandes Premios. Además, es cofundador y copropietario de FNLD GRVL en su ciudad natal, Lahti, y organiza junto a Cromwell RADL GRVL en Adelaide, la ciudad de ella.
En los circuitos, las cosas le van bastante peor a Bottas este año. El ganador de diez Grandes Premios, que logró todas sus victorias con las flechas de plata de Mercedes, regresó como piloto titular de la nueva Cadillac tras un año como reserva en aquel equipo. Después de dieciséis carreras sigue sin puntuar y no ha visto la bandera a cuadros en ocho pruebas. Quien lo vea esta semana esforzándose por los polvorientos caminos del interior de Malasia tendrá, al menos, la imagen de un piloto que no se deja abatir por una temporada difícil.

